El proceso comienza con la selección y clasificación de la madera, donde se revisa su tipo, humedad, resistencia y estado para determinar el uso más adecuado. Posteriormente, la madera pasa por el corte y mecanizado, utilizando sierras, cepilladoras, fresadoras y otras herramientas que permiten obtener las dimensiones y formas necesarias.
Una vez preparada, se realizan las tareas de ensamblaje y fabricación de productos como muebles, puertas, ventanas, estructuras o tableros. Después, se aplican los acabados, que incluyen lijado, barnizado, pintado o tratamientos protectores para mejorar la durabilidad y la apariencia de la madera.